Weimar Tapí Conde es moreno, serio y parece tímido. Es indígena embera dobidá del Chocó. Nació en Quibdó, vivió en el resguardo Jengadó en el municipio de Río Quito y estando en su departamento entró al Ejército Nacional a prestar servicio militar. En agosto de 2025 llegó a Medellín, con un compañero de la institución, para recibir un entrenamiento. En esta ciudad se graduó de bachiller estudiando en la Cuarta Brigada y ahora quiere ser soldado profesional.

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Weimar Tapí, soldado de la Cuarta Brigada del Ejército Nacional.

Él, Deiner David Pineda Benítez y Santiago Londoño Urrego son parte del grupo de veinte soldados de la Cuarta Brigada que se graduaron de bachilleres. Combinaron sus actividades del servicio militar con el estudio, gracias a la labor en equipo entre el Ejército, la Alcaldía de Medellín -mediante la Secretaría de Educación– y la Corporación Centro de Desarrollo Integrado -Cendi-, en un beneficio que es gratuito para ellos, los estudiantes.

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De izquierda a derecha, Santiago Londoño, Deiner Pineda y Weimar Tapí, soldados de la Cuarta Brigada del Ejército.

La Secretaría de Educación trabaja desde 2025 con soldados de la Cuarta Brigada, a través de la oferta del programa Educación para Jóvenes y Adultos. Esta estrategia busca que personas que no han culminado sus ciclos académicos de básica y media puedan finalizar sus estudios y continuar su proceso hacia la educación superior.

Para la población que hace parte del Ejército se garantiza el derecho a la educación mediante una jornada semipresencial de 10 horas semanales, por medio de cobertura contratada. En 2025 se atendieron 150 soldados.

La Alcaldía busca que ningún niño, joven o adulto se quede sin educación primaria y secundaria, además de las opciones que brinda para que miles de ciudadanos accedan a la educación superior. En este caso, los profesores y las clases llegaron hasta la Cuarta Brigada de la Séptima División del Ejército, en el occidente de la ciudad (comuna 11, Laureles – Estadio), para contribuir a la formación de estos jóvenes que, con el título de bachilleres, tendrán nuevas oportunidades de estudio y trabajo.

Juntos Transformando Vidas

Este empeño también es una convicción del Ejército. La mayor Mary Viviana Ramos Geliz, oficial psicóloga de la Cuarta Brigada, explica al respecto: "En medio de nuestro programa Juntos Transformando Vidas estamos logrando que jóvenes que, por alguna razón en su vida civil tuvieron que dejar sus estudios académicos de primaria o de bachillerato y al prestar su servicio militar puedan cerrar esas brechas y salir graduados o aprender a leer, a escribir y llevarse unas competencias académicas que les permitan mejorar su calidad de vida una vez terminen el servicio militar".

Así, agrega la mayor, estos jóvenes podrán presentarse "al Colegio Mayor de Antioquia, al ITM, a las diferentes instituciones que tiene la Alcaldía de Medellín, y realizar estudios técnicos, tecnológicos o incluso carreras universitarias".

Aparte de los veinte soldados que ya se graduaron, hay 54 estudiando para lograr su título de bachilleres y 104 empezando su ciclo académico en primaria o secundaria. Adicionalmente, el Ejército hizo convenios para que los jóvenes hagan cursos de preparación con miras a presentar las pruebas Saber.

De acuerdo con la mayor Ramos, en 2026 hay 300 cupos para jóvenes que estudien su bachillerato mientras prestan servicio militar y en caso de que más soldados lo requieran, se gestionaría con la Alcaldía la posibilidad de aumentarlos. "Lo ideal es que además de llevarse su libreta militar en conducta excelente, puedan llevarse su diploma de bachillerato y que tengan oportunidades reales para poder transformar su vida y la de sus familias. El único costo que tiene para ellos es ese deseo y ese interés de poder culminar sus estudios académicos a nivel de bachillerato o primaria. Este servicio es cubierto completamente por la Secretaría de Educación de Medellín", agrega la oficial.

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De izquierda a derecha, los soldados Weimar Tapí y Santiago Londoño, la mayor Mary Viviana Ramos y el soldado Deiner Pineda, de la Cuarta Brigada del Ejército.

Resguardo Jengadó

Weimar Tapí Conde tiene 18 años. Es el segundo de ocho hijos. Sus padres son Blumer Tapí y Omaira Conde. Su infancia la vivió en el resguardo Jengadó de Río Quito (Chocó), donde estudió hasta el grado octavo. Luego su padre empezó a trabajar en una organización indígena en Quibdó y su familia emigró para la capital chocoana. Allí Weimar se retiró del colegio.

"Desde niño quise prestar servicio militar", expresa el muchacho. Por eso, a mediados de 2025, ya con 18 años, ingresó al Ejército en Quibdó y está en Medellín desde agosto de ese año, cuando llegó a recibir un entrenamiento.

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De izquierda a derecha, Weimar Tapí, Santiago Londoño y Deiner Pineda, soldados de la Cuarta Brigada del Ejército.

Se levanta a las 4:00 a. m., se baña, organiza el dormitorio, desayuna, hace labores de aseo en la brigada, pasa a formar con sus superiores y se concentra en trabajos administrativos; almuerza, sigue en tareas de archivo o de jardinería y más tarde cena. En la noche forma de nuevo y a descansar. Lunes y jueves enfatiza en entrenamiento físico.

Estas actividades del día a día las mezcló con el estudio. Los lunes y jueves, de 2:00 p. m. a 6:00 p. m., veía clases con Tiffany Olaya, una profesora que recuerdan con gratitud los alumnos, al igual que al profesor Carlos. Así, entre agosto y diciembre cursó noveno, décimo y once y se graduó.

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Ceremonia de graduación de veinte soldados de la Cuarta Brigada del Ejército que terminaron su bachillerato mientras prestan servicio militar.

"La familia hace mucha falta, pero uno se acostumbra. He ido al centro y compro ropa. Me gusta esta ciudad. Ser bachiller es un orgullo grande. Gracias a todos los que ayudaron para que esto pasara. Quisiera quedarme aquí otro año y seguir en el Ejército para ser soldado profesional", expresa Weimar, quien aprovechó que un tío vino a Medellín y envió con él el diploma y el acta de grado, que ya están guardados con cuidado en Quibdó.

El mayor

Con Weimar se graduó Deiner David Pineda Benítez, de 20 años, alto y rubio. Nació en Medellín, se crio en el barrio Santo Domingo Savio, nororiente de la ciudad, y después pasó a vivir en San Javier, en el occidente.

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Deiner Pineda, soldado de la Cuarta Brigada del Ejército.

Su madre es Olga Pineda y es el mayor de cuatro hijos, todos hombres. "Nunca pensé ser militar, sino estudiar y trabajar", cuenta y, las vueltas de la vida, fue él quien dio el discurso en la ceremonia de graduación: "Me lo asignaron; era el que más participaba en clases".

Un primo suyo se incorporó al Ejército y ya terminó el servicio militar. Deiner lo veía y se animó también a entrar a la institución. Entonces, en octubre de 2024 se presentó y fue asignado al Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate N.º 4, ubicado en la sede de la Cuarta Brigada.

Disciplina y orden

Estando en este batallón cursó los grados décimo y once: "Era una meta ser bachiller. En el Ejército, uno de la guardia me dijo: 'Aquí puede seguir estudiando'. Mi plan es ir ahorrando para irme para la Escuela Militar de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá". Así mismo, quiere estudiar derecho.

Ceremonia de graduación de veinte soldados de la Cuarta Brigada del Ejército que terminaron su bachillerato mientras prestan servicio militar.

Una de sus tareas en el servicio militar es asear la capilla de la Cuarta Brigada y organizar elementos para las celebraciones religiosas: "Me gustan la disciplina y el orden" del Ejército, anota.

En la ceremonia de graduación lo acompañaron un hermano y su madre. En el discurso les agradeció a sus superiores, a la profe Tiffany y habló del mérito de sobrepasar las dificultades en el proceso académico. "Fue complicado, pero se pudo. Gracias al apoyo de esas personas o esos mandos que estuvieron ahí, pudimos lograrlo y salir adelante y nos puede ayudar para muchas cosas más", dice después de recordar esos meses de estudio.

En el auditorio

Santiago Londoño Urrego parece el menor de los tres soldados, pero no lo es. Tiene 19 años y donde sí es el menor es en su familia. Sus padres son Luz Mary Londoño y Bernardo David y tiene tres hermanas y un hermano.

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Santiago Londoño, soldado de la Cuarta Brigada del Ejército.

Se crio en el sector Altos de la Virgen de la comuna 13 (San Javier). No había pensado estar en el Ejército; se proyectaba trabajando en construcción o en una bodega. Tiene un primo que es soldado profesional y él lo invitó a que entrara al Ejército y terminara el bachillerato: "Esta experiencia es excelente", dice Santiago. "Le agradezco mucho a mi primo".

Santiago ingresó a la institución en febrero de 2025 y en agosto empezó a cursar once al mismo tiempo que transcurría su servicio militar: "Recibíamos clases en el auditorio, cerca de la capilla, los lunes, martes y jueves, de 6:00 p. m. a 8:00 p. m."

En el grado lo acompañaron sus padres. Como su papá estaba de cumpleaños ese día, fue un regalo para él. El título de bachiller es el punto de partida para sus nuevos proyectos, como el de estudiar una técnica en software y otra opción que contempla es ser soldado profesional.

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Entrada de la Cuarta Brigada de la Séptima División del Ejército Nacional.

Esta tarde de viernes, un grupo de soldados hace formación en la cancha de fútbol de la Cuarta Brigada. Por su parte, Weimar, Deiner y Santiago vuelven a sus actividades del servicio militar sabiendo que el grado que obtuvieron en diciembre de 2025 es un gran logro.

Por: Juan Carlos Valencia Gil. Fotos: Ejército Nacional y Juan Carlos Valencia Gil. Video: Juan Carlos Valencia