La Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez, es un establecimiento público de Medellín, que acompaña a jóvenes y adultos con discapacidad cognitiva y/o mental, donde la labor de los maestros también se mide en los pasos que sus estudiantes logran dar hacia la autonomía, la formación y el trabajo.
Carlos Mario Rúa habla de su profe Fredy Tibavija con gratitud. Hoy trabaja como operario de producción, pero antes fue estudiante de la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez, un lugar donde encontró acompañamiento, formación y una manera distinta de mirar su propio futuro.
Allí, en medio de clases, talleres y procesos de aprendizaje pensados para jóvenes y adultos con discapacidad, Fredy fue más que un profesor. Fue una presencia constante en su proceso académico, alguien que lo orientó, lo ayudó cuando lo necesitaba y estuvo cerca en los momentos en los que avanzar requería paciencia, confianza y acompañamiento.
"El profe Fredy siempre me dijo que estuviera constante, que fuera puntual, que hiciera las cosas bien y que siempre fuera un buen compañero", cuenta Carlos Mario al recordar el papel que su maestro tuvo en su paso por la Institución. Esa frase resume una relación que no se quedó solo en el aula, sino que acompañó su camino hacia una etapa que hoy también habla de inclusión: su vida laboral.


Una institución que forma para la vida y el trabajo.
El propósito de la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez es ofrecer procesos de formación integral para el trabajo y el desarrollo humano.
En ese entorno, el trabajo de los maestros tiene un valor especial. Cada avance de un estudiante representa también una construcción colectiva: aprender una tarea, fortalecer la comunicación, ganar seguridad, participar en espacios formativos y prepararse para asumir responsabilidades dentro y fuera de la Institución.
Para Carlos Mario, ese camino tuvo el acompañamiento de Fredy. Su profesor estuvo presente en su proceso académico y también en esa formación que ayuda a los estudiantes a creer en sus habilidades para asumir nuevos retos.
El profe que acompañó el proceso
Fredy habla de Carlos Mario desde el reconocimiento a su esfuerzo. En su testimonio, el maestro destaca el proceso que vivió como estudiante y la manera en que fue avanzando en su formación.
"En un comienzo me parecía difícil, pero con el tiempo tuve que desaprender muchas cosas de las que yo traía. Me di cuenta que tenía que bajarme de ese rol de ser jefe, de ser supervisor, y tenía que comprender a esta población", recuerda el docente.
Ese cambio en su manera de enseñar le permitió entender que cada estudiante aprende a su ritmo y que, detrás de cada proceso formativo, hay una historia familiar, unas capacidades, unas necesidades y también unos sueños.
"Yo he aprendido de ellos y yo igualmente les he transmitido mis conocimientos y experiencias en los procesos productivos de la madera", afirma Fredy.
Esa es una de las tareas silenciosas de muchos docentes: insistir cuando hace falta y celebrar los logros que, para cada persona, tienen un significado distinto.
En la Guillermo Vélez Vélez, enseñar también implica comprender las necesidades de cada estudiante y construir caminos posibles para que la formación tenga sentido en su vida cotidiana. Por eso, el vínculo entre Fredy y Carlos Mario refleja el sentido de la campaña "Profes que cambian el cuento": maestros que influyen en decisiones, proyectos de vida y sueños.
Una historia que continúa fuera del aula
Carlos Mario, quien ya culminó su formación en la Institución, tiene un diagnóstico intelectual psicosocial mental múltiple. Actualmente, es operario de producción en la empresa Madecentro, un logro que habla del papel que cumplen los docentes en la formación para la vida y el trabajo.
Su historia permite ver cómo la educación pública acompaña procesos que no terminan con una clase. En casos como el suyo, la formación se refleja en la autonomía, en la posibilidad de integrarse a un entorno laboral y en la confianza para asumir responsabilidades.
Fredy fue parte de ese camino. Con su apoyo, Carlos Mario encontró una guía para avanzar en su proceso académico y fortalecer habilidades que hoy hacen parte de su día a día.
En Medellín, historias como esta recuerdan que los maestros cambian el cuento cuando ayudan a que sus estudiantes reconozcan sus capacidades, cuando los acompañan con paciencia y cuando hacen de la educación una oportunidad real para seguir avanzando en su proyecto de vida.
Por eso, en el Mes del Maestro, la Alcaldía de Medellín reconoce a los profes que, como Fredy, dejan huella en la vida de sus estudiantes y acompañan procesos que también transforman familias, instituciones y comunidades.







