En la Institución Educativa Antonio Derka Santo Domingo, Yonny Alexander Vargas encontró en su profesor Héctor David Álvarez Valencia algo más que una orientación académica. Encontró a un maestro que lo escuchó, lo acompañó y le ayudó a reconocer una capacidad que ya estaba en él: liderar.
Yonny lo dice sin rodeos: nunca va a olvidar al profe Héctor. No solo porque estuvo presente en su proceso, sino porque le enseñó una lección que todavía conserva: que a veces también es necesario perder.
"Había estado acostumbrado a que siempre debíamos de ganar, pero lo que él me enseñó era que cuando perdíamos, ganamos algo muchísimo mejor, que era la experiencia", recuerda el estudiante.
Esa forma de mirar el aprendizaje, no solo desde los resultados sino también desde el camino recorrido, fue clave para que Yonny se animara a participar en los procesos de liderazgo estudiantil de su Institución. Con el acompañamiento de Héctor David, empezó a creer más en sí mismo, en su voz y en la posibilidad de representar a sus compañeros.
"Siempre me decía que creyera en mí, que creyera en mi potencial, que creyera en lo que yo era. Y cuando él me decía esto, como que me transformaba algo en la mente y por eso me pude proyectar como personero 2025", cuenta Yonny.
Un maestro que guía desde la confianza
Héctor David Álvarez Valencia es docente de la Institución Educativa Antonio Derka Santo Domingo. Para él, ser profesor significa estar en la base de la comunidad, compartir vivencias y acompañar procesos que van más allá del aula.
"Lo más lindo de ser profesor es estar en la base de la comunidad y poder compartir cada una de las vivencias que uno tiene, no solo como persona, sino como sujeto que guía algunos procesos", expresa.
En su forma de enseñar, el vínculo con los estudiantes ocupa un lugar central. Héctor David se reconoce por la calidez en el relacionamiento cotidiano, dentro de la Institución y en la vida social.
Esa cercanía fue la que Yonny encontró en él. Un profesor que no se limitó a resolver dudas, sino que tuvo paciencia para explicarle una, dos y tres veces; un maestro que lo escuchó y que le dio herramientas para asumir su liderazgo con mayor seguridad.
"Muchas veces me explicaste las cosas a pesar de que te preguntara una, dos y tres veces. Siempre tuviste la paciencia y estuviste ahí para mí", le agradece Yonny.


El liderazgo que se acompaña desde el aula
Para Héctor David, lo especial en Yonny fue haber identificado en él un deseo claro de liderar. No solo en función de su propia formación, sino también desde el compartir con sus compañeros y desde su compromiso con la comunidad educativa.
"En el estudiante Yonny, que fue un gran líder y fue elegido personero institucional, lo importante fue identificar en él un deseo importante de liderar y arrastrar unos procesos que no solo tenían que ver con su formación, sino también con su compartir con sus pares estudiantes", señala el docente.
Ese acompañamiento tuvo un efecto que trascendió la elección como personero. Para el maestro, cuando un estudiante fortalece su liderazgo, también se transforman las miradas de su familia, de la comunidad educativa y de su propio proyecto de vida.
La satisfacción, dice Héctor David, no se puede medir de manera concreta. Pero sí se puede sentir cuando un estudiante empieza a abrirse camino y a encontrar nuevas posibilidades.
Cambiar el cuento también es ampliar la mirada
Para Héctor David, cambiarle el cuento a un estudiante tiene que ver con ayudarlo a mirar de manera más amplia aquello que ha soñado. Es acompañarlo para que sus proyecciones no se queden solo en la institución, sino que también tengan impacto en su vida familiar, espiritual y personal.
En Yonny, ese cambio se expresa en una frase sencilla: el profe Héctor le ayudó a creer.
Creer en su potencial. Creer en su liderazgo. Creer en la posibilidad de representar a otros. Creer, incluso, después de perder, porque también ahí se aprende.
Por eso, su agradecimiento no es solo personal. Yonny reconoce en su profesor a alguien que ha inspirado a muchos estudiantes y líderes durante su camino como docente.
"Profe Héctor, gracias por ser mi inspiración y ser la inspiración de muchísimos líderes y estudiantes", dice.
Profes que cambian el cuento
En Medellín, historias como la de Héctor David y Yonny hacen parte de la campaña "Profes que cambian el cuento", una apuesta de la Alcaldía de Medellín para reconocer a los maestros que influyen en decisiones, proyectos de vida y sueños de sus estudiantes. La campaña parte de una idea central: el maestro no solo transmite conocimiento, también acompaña historias que están en construcción.
En la I. E. Antonio Derka, ubicada en Santo Domingo, Yonny ya tiene claro a quién agradecerle por ese impulso que lo ayudó a asumir su liderazgo.
"Profe Héctor, gracias por cambiarme el cuento".




