Caleidoscopio de Carrasquilla
Por: Alfredo Arboleda
Licenciado en Educación Básica con Énfasis en Lengua Castellana
Universidad Distrital Francisco José de Caldas (Bogotá)
”…Bicho raquítico, arrugado y enteco, aviejado y paliducho de rostro, muy rodillijunto y patiabierto, muy contraído de pecho y maletón, con una figurilla que más parecía de feto que de muchacho, resultó hasta bonito e interesante”. (Frag. San Antoñito. Carraquilla)
Sin duda alguna a la hora de hablar de Tomás Carrasquilla, la narrativa colombiana del siglo XX debe rendirle el debido homenaje. En él vemos al “creador de una narrativa hablada”. Y al primero en consolidar el cuento como género autónomo en Colombia, sus textos abarcan la realidad criolla, las formas de pensamiento tanto de su natal Antioquia como las de su país, si nos sumergimos en sus textos encontramos el habla cotidiana, voces que nos invitan a fantasear por la realidad, como si fuera un abuelo el que nos contará las historias. El mundo de Carrasquilla se nos parece a esas historias de los pueblos, que te atrapan de principio a fin, allí hay historias de ánimas solas que deambulan por las calles, de apuestas de hombres con el “patas”, tanto nos impactan los cuentos que hasta en uno de ellos nos cuesta pensar de que hay un “santo feo”.
La tipicidad del habla y la mención a pueblo están presentes a través del (arriero, jornalero, minero, campesino) de este modo la enseñanza y la sátira se funden para dar origen al tono ameno y artístico que lo distingue entre sus contemporáneos. El misterio y el miedo se funden de modo irrevocable, enseñándonos a sentir compasión por los personajes; penetrar en ellos es estar ante hechos fantasmagóricos y siniestros, es que la realidad y la fantasía se nos revele, mientras surge la posibilidad del miedo. Carrasquilla, como menciona Seymour Menton al referirse a la conciencia artística de éste, dice: “lo pone entre los grandes hablistas colombianos que han dado a ese país la fama de lucir el mejor conocimiento del idioma español de toda Hispanoamérica”.
La picaresca y el humor de Carrasquilla van más allá de un modo narrativo utilizado por éste a finales del siglo XIX; el realismo, el naturalismo y el modernismo son modos específicos de narrar que comprenden un momento de la literatura hispanoamericana. Sin embargo, esa atmósfera intelectual se ve desplegada por el autor que es capaz de remitirnos constantemente a la cotidianidad, pues, descubrimos una literatura donde se escribe como se habla y donde los personajes comunes y corrientes son los mismos de hoy como si ese pasado estuviese recordándonos el constante presente, así pues, los pueblos y las gentes de Antioquia pudieran ser los de cualquier parte de Colombia y aún de América Latina
Quizás es lo mismo que nos sucede con “Macondo” y sus gentes, porque es el escritor García Márquez quien más provecho ha sacado de la oralidad y el sentido del humor, propios de Carrasquilla. La anécdota, el sentido del humor, lo paródico y a pesar de la incuestionable realidad que retrata el autor, lo hiperbólico (es decir, esa realidad exagerada), en la expresión de algunos de sus personajes, son modos de narrar utilizados por Carrasquilla que le dan a su literatura originalidad y actualidad.
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