Unidos por un mismo sueño llamado América
Bien lo vaticinó el Libertador Simón Bolívar en su convocatoria al Congreso de Panamá, el 7 de diciembre de 1824: “Cuando, después de cien siglos, la posteridad busque el origen de nuestro derecho público, y recuerden los pactos que consolidaron su destino, registrarán con respeto los protocolos del Istmo”.
Así es. El origen de la apuesta por la unión de los Estados Americanos remonta a ese Congreso, celebrado en 1826, y a sus acuerdos. Por aquel entonces, los embajadores de la Gran Colombia, Perú, Bolivia, México y las Provincias Unidas del Centro de América acordaron la creación de una liga de repúblicas americanas, con militares comunes, un pacto mutuo de defensa, y una Asamblea Parlamentaria Supranacional.
Cuatro años después, la Gran Colombia se derrumbó y los acuerdos con los demás países no lograron concretarse. Sin embargo, la iniciativa de crear lazos de cooperación entre los países de América volvió a retomarse en 1889, cuando Estados Unidos convocó a la Primera Conferencia Panamericana.
Esta Primera Conferencia (1890) estableció la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas. A partir de entonces hasta 1954, las conferencias panamericanas reunieron a los presidentes de las naciones y a sus ministros de relaciones exteriores con el ánimo de discutir puntos de sinergia en distintos temas que afectan el hemisferio.
En la Cuarta Conferencia Panamericana de 1910 en Buenos Aires (Argentina), la Unión Internacional de las Repúblicas Americanas se convirtió en Unión Panamericana. Y fue en 1948, cuando en el marco de la Novena Conferencia, celebrada en Bogotá (Colombia), se firmó la Carta de la Organización de Estados Americanos y la “Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre”.
En ese momento, 21 Estados Americanos se comprometieron a[2]:
a) Afianzar la paz y la seguridad del Continente;
b) Promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención;
c) Prevenir las posibles causas de dificultades y asegurar la solución pacífica de controversias que surjan entre los Estados miembros;
d) Organizar la acción solidaria de éstos en caso de agresión;
e) Procurar la solución de los problemas políticos, jurídicos y económicos que se susciten entre ellos;
f) Promover, por medio de la acción cooperativa, su desarrollo económico, social y cultural;
g) Erradicar la pobreza crítica, que constituye un obstáculo al pleno desarrollo democrático de los pueblos del hemisferio, y
h) Alcanzar una efectiva limitación de armamentos convencionales que permita dedicar el mayor número de recursos al desarrollo económico y social de los Estados miembros.
Poco a poco se fueron adhiriendo nuevos países hasta conformar un grupo de 35. Pero en 1962, por resolución de la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, el actual Gobierno de Cuba está excluido de participar en la OEA por instaurar un sistema comunista que va en contra de los principios de la democracia que promulga la Organización.
Este año, se celebran los 60 años de la Organización de Estados Americanos, y Colombia tiene el privilegio de ser el país sede para la Asamblea General y Medellín, la ciudad anfitriona. Durante estos años, se han celebrado 38 Asambleas Generales a las cuales asiste un representante de cada país miembro en calidad de embajador ante la OEA, quien tiene voz y voto en las decisiones y acuerdos a los que se lleguen tras la Asamblea.
El tema de esta Asamblea se centrará en la Juventud y los Valores Democráticos. Este tema fue sugerido por Colombia por considerar de gran relevancia la participación de los jóvenes en las decisiones políticas que incumben al desarrollo del hemisferio.