Dolly, la maestra que compite con el tiempo
Nadie sabe a qué horas hace todas sus tareas. El hecho es que pareciera que Dolly Marley Gutiérrez Guerra tiene un pacto con las manecillas del reloj para que estas corran a un ritmo diferente, y así poder alcanzar a hacer todo y de la mejor manera. Esta es su historia:
Hace ya siete años, Dolly Gutiérrez empezó a ejercer la docencia. Y desde hace tres, pasa sus días transmitiendo sus conocimientos y todo su amor a los estudiantes del Centro Educativo Juan Andrés Patiño, ubicado en la vereda Barro Blanco del corregimiento de Santa Elena.
Y desde que empezó a trabajar en este Centro Educativo, Dolly convirtió las aulas y los corredores de este lugar en su propia casa. De lunes a viernes, cuando aún no ha empezado a aclarar el cielo de Santa Elena, ella ya está abriendo los ojos, se levanta de su cama, se arregla y toma el transporte que esté disponible ese día para llegar hasta su trabajo. “Cuando mi mamá me puede llevar me demoro media horita. Si no, tomo transporte público y en ese me demoro 1 hora para llegar hasta la escuela. Lo que pasa es que yo vivo en la montaña del frente. Pero bueno, ese paseo es maravilloso y más en medio del campo”, comenta la profe.
Todos los días Dolly llega a la escuela a las 7:15 de la mañana. Eso está claro. Lo que si no está claro es a qué horas sale, porque aunque está estipulado que su jornada terminaría a la 1:30 de la tarde, ella siempre encuentra un motivo para posponer su partida.
“Lo que sucede es que uno no puede ser un profesor de salón. Uno es profesor de las áreas básicas pero también se tiene que convertir en un maestro de la vida, tanto para los estudiantes como para quienes los rodean. Es por eso que muchas veces vuelve a oscurecer el día en Santa Elena y yo sin salir de acá”, agrega Dolly.
Los lunes, después de las clases, Dolly es la encargada del Club de Informática. Los martes y viernes son las clases de computación básica para la comunidad. Los miércoles se inscribió junto a sus compañeros docentes en un curso de desarrollo de hábitos del pensamiento y los jueves, es ella quien hace el refuerzo a los alumnos que han tenido dificultades en el proceso de aprendizaje.
Dolly también tiene tiempo para conectarse con el mundo
Ella una de las docentes que lideró la iniciativa de implementar la metodología Escuela Nueva en las áreas rurales de la ciudad. En compañía de Diana Villa, Dolly creó un blog a través del cual facilitó el proceso de comunicación entre los docentes de las áreas rurales. La idea con este blog era, además de fortalecer los lazos de comunicación entre docentes, hacerle saber a la ciudad, qué pasaba en los centros educativos de los corregimientos.
Su primer actividad en la red con este proyecto fue la de montar imágenes sobre las reuniones que estaban teniendo, y relatorías sobre los contenidos teóricos que estaban aprendiendo durante estas jornadas de capacitación, propiciadas por la Secretaría de Educación de Medellín y el Ministerio de Educación Nacional. Desde entonces no ha parado de contar historias de Santa Elena para el mundo.
Pero este blog es tan sólo parte de la estrategia TIC que Dolly mantiene en su cabeza. “No sólo se trata de que yo cuente mi cuento, sino de enseñarlo a contar a otros a través de la red. Es por eso que en las tardes tengo clases con abuelos de la vereda, y con vecinos del sector, para que ellos también puedan contar todo lo que les sucede y todo lo que están haciendo al mundo entero”, agrega Dolly.
Y para terminar con su lista de tareas en Juan Andrés Patiño, esta docente también es la encargada de la cruz roja, la fotógrafa de los eventos y la maestra de enlace con los proyectos sicológicos del centro educativo. “Yo me eduqué en pedagogía especial, por eso soy muy dada a la gente, al servicio, y si en mí está que pueda hacer sonreír a alguien, nunca el tiempo será un obstáculo para cumplir mi cometido”, agrega Dolly.
En sus horas extra
El día de Dolly parece de 25 horas. Tanto que pese a todas las actividades que desarrolla en la escuela “además dicto dos cátedras en Uniminuto y estoy estudiando mi especialización, que si Dios quiere, termino en diciembre, en gerencia de proyectos. Y, como si fuera poco, además tengo un hijo de 9 años al que le dedico mucho tiempo”, comenta Dolly.
Y agrega: “la idea es que, los docentes, más que cualquier otro ser, tenemos la obligación de reinventarnos a cada instante. Saber de cosas nuevas, saber en qué va el mundo y ser cada vez más ciudadanos del planeta en general, así vivamos en un corregimiento, que a simple vista pareciera alejado de la tecnología”.
En el tiempo extra, Dolly también se dedica a soñar. Ahora su intención es terminar su especialización e iniciar una maestría virtual en neurosicología en la Universidad Miguel de Cervantes de España. “El conocimiento está ahí, uno sólo tiene que querer acceder a él y esa es mi intención: cada vez mejorar más mi acceso al saber, para poder transmitirlo”, comenta.
Y con mil actividades pendientes, con una agenda difícil como la suya, y con tantos proyectos en mente por desarrollar, quienes rodean a Dolly muchas veces se preguntan: “¿Qué será lo que mueve a esta profe a no parar de hacer tantas cosas?”. Para todos sus conocidos ella tiene la respuesta: “El amor por lo que hago y por quienes lo hago: los niños. Si yo todos los días aprendo de ellos, todos los días debo tener algo para mostrarles nuevo y mejor. Todos los días me tengo que inventar y tengo que pensarme nuevamente para dar lo máximo a estos 38 ‘pelados’ que tengo en frente”, finaliza Dolly.
Visita el blog de esta docente en: escuelanuevamedellin.blogspot.com