Adriana Restrepo: la profe de toda la familia
La profe de tecnología y coordinadora de séptimo en la IE Benedikta Zur Nieden, se la juega toda por permear a la comunidad estudiantil e incluso a los padres de familia, con su amor por las TIC. Siempre ávida de aprendizajes, realiza actualmente el curso de Diseño de Contenidos Digitales en la Escuela del Maestro. Por su liderazgo y empuje, es la profe estrella de esta edición.
A sus alumnos les asignaba las tareas a través del correo electrónico, revisaba los compromisos, se comunicaba con ellos, hacía videoconferencias, enviaba material de consulta, mejor dicho, Internet se había convertido poco a poco en el monitor de su clase. Sin embargo, algo estaba faltando: “la digitalización de los procesos moría en el momento en que había que desarrollar cualquier acción en compañía de los padres, enviarles una nota, tener una reunión o enviar los informes académicos. Entonces vi que en ese campo podíamos trabajar mucho”, comenta Adriana.
Esa idea le rondaba por la cabeza, sabía que integrar a los papás en la onda de estar interconectados no sería tarea fácil, pero, consciente de que no se podía dejar vencer por el miedo de asumir este reto, “decidí que los iba a poner a todos a vivir conectados. Les dije que si querían enterarse de cómo estaban sus hijos en el colegio tendrían que abrir un correo electrónico, porque a través de éste les llegarían las notas, de lo contrario, tendrían que esperar hasta el final de cada período. Además propuse que las citas de ahora en adelante se harían vía chat, mejor dicho, o se conectaban o se conectaban”, comenta Adriana.
Muchos de sus colegas, en principio, dijeron que esta era una medida muy fuerte y que podría, incluso, resultar violenta para muchos de los padres, que en ningún momento de su vida habían tenido relación con un computador y mucho menos con Internet. Además, hubo muchas voces que en lugar de alentar, la desalentaban, pues decían que ahora no había ganado algo, sino que se había metido en un chicharrón de perder el tiempo, pues de ahora en adelante también le tendría que dar clase a los papás.
“Ese tipo de cosas siempre pasan cuando uno trata de emprender un proyecto que suena novedoso. Hay quienes se llenan de susto y hacen que uno se llene de nervios y hay quienes no contentos con que uno proponga estas cosas, se llenan de malas intenciones y dicen y hacen cosas para hacerlo a uno echarse pa’trás. Pero ¡nada de eso! Cuando uno se propone algo lo tiene que sacar adelante, más cuando es algo que va a ayudar a la comunidad”, comenta Adriana.
Atendiendo a sugerencias de colegas y amigos, Adriana le encomendó a todos sus estudiantes ser los maestros de sus propios padres. Según Adriana “no fue sencillo pero tampoco imposible. La tarea de enseñarles a los padres a abrir el correo electrónico para ver las tareas que le ponían a los ‘pelaos’ y el estado académico en el que se encontraba cada uno de ellos, era otro de los compromisos que los estudiantes asumieron en la clase de informática, por tanto, incluso su calificación dependía de esto. Formamos una cadena que al día de hoy ha dado muchos frutos”.
De la casa al colegio
Antes de implementar esta idea en su institución educativa, Adriana probó con su grupo focal por excelencia: sus hijos. “Si yo veía que con mis hijos funcionaba, no veía obstáculo alguno para que no funcionara con mis estudiantes. Además, como le contaba yo a los papás de mi curso: si yo lo hago con mis hijos, que son lo que más amo en el mundo, es porque es un método efectivo y porque nos ayuda a ambos”, agrega Adriana.
Hoy por hoy Adriana se mantiene conectada con sus hijos todo el tiempo. Los tiene a todos como contactos en el Messenger, se envía constantemente correos con ellos, e incluso mantiene un contacto con los profesores de sus hijos vía Internet. “Uno no puede predicar y no aplicar. Es necesario, ante todo, dar fe de nuestras sugerencias, porque con un buen ejemplo se aprende más que con el verbo”, agrega.
Y el ejemplo de Adriana fue efectivo. Éste, sumado a la actividad que emprendieron los estudiantes de alfabetizar a sus padres, ya empezó a dar sus frutos. En la actualidad, la mayoría de los padres del curso del cual es coordinadora en la I.E. Benedicta Zur Nieden, atienden las calificaciones de sus hijos a través de su correo electrónico y cualquier duda la preguntan a través de este mismo medio.
“Lo más lindo es que con el tiempo se han empezado a derrotar los obstáculos. Primero fue el analfabetismo digital, después fue el tiempo, y después fue el dinero. Para el primero, los hijos fueron el mayor remedio; para el segundo, los padres mismos encontraron estrategias para poder sacar semanalmente los cinco minuticos para hablar por el correo, ahora muchos le dedican incluso, más de ese tiempo; y para lo del dinero, ellos aprendieron a demandar el uso del aula abierta, y cuando no les queda fácil van a un café Internet, para ellos ya no hay obstáculos, están fascinados con esta herramienta”, comenta Adriana.
Lección aprendida y ejemplo de vida
Desde que su propuesta se puso en marcha ya ha pasado un año. Cada vez cobra más fuerza esta estrategia de construir lazos digitales con las familias. Y poco a poco, ha sido Internet con todas sus herramientas la estrategia que ha logrado unir a muchas familias. “Sin esperarlo, me empecé a dar cuenta que estudiantes y padres empezaron a escribirse, a contarse cosas, a confesarse cosas que en presencia no eran capaz de decirse, eso es una maravilla”, comenta Adriana.
Que funcionara la idea que empezó como un sueño, poder comunicarse con sus estudiantes y los papás, mantener una relación fluida con sus hijos a través de la red son a juicio de Adriana Restrepo, los mayores pagos que ella recibe “mentiroso fuera uno al decir que uno no trabaja por el dinero, porque todos tenemos necesidades que pagar. Pero, un pago aún más gratificante que el dinero, es ver que lo que uno propone empieza a cambiar rutinas de vida, acerca a las personas y dibuja sonrisas en las personas con las que uno convive diariamente gracias a este oficio”, finaliza la profe Adriana.