|
|
 David Cataño: el desafiante de los sueños imposibles
Demostrándose a sí mismo y al mundo entero que no hay sueños imposibles sino hombres temerosos, éste hombre pasó de vigilante a maestro. En Medellín.edu.co hablamos con él y nos contó su historia.
Por trece años, David de Jesús Cataño se dedicó a velar por la tranquilidad de quienes contrataban sus servicios como vigilante. Y cuidando los sueños de otros, este hombre se esmeró por hacer bien su trabajo, por aprender los gajes del oficio y por superar sus defectos, tanto así que llegó a ser supervisor de zona.
Sin embargo, un ascenso en su oficio y la tranquilidad de poder mantener a su familia en buenas condiciones no fueron razones que sirvieran de resignación a este hombre que, pese a su estabilidad económica, no dejaba de soñar con poder optar algún día por un título de profesional.
“Yo no puedo decir que estaba aburrido con mi trabajo porque desagradecido fuera. No, lo que pasa es que cada que veía salir a quienes eran mis jefes, todos ellos profesionales, con importantes decisiones y responsabilidades en sus manos, me decía a mí mismo: ¿y yo por qué no puedo ser igual o mejor que ellos, si tengo las mismas facultades?”, cuenta David.
Se preguntó tantas veces lo mismo este profesor hasta que llegó el día en que decidió que si nunca se arriesgaba, tampoco podría comprobar nunca si ese sueño era realmente imposible de realizar, como comentaban muchos cuando él hacía pública su idea.
“Un día respiré profundo y cuando llegué a mi casa le comenté a mi señora que yo quería estudiar y superarme y que para eso era necesario recortar un poco los gastos del hogar. Ella, como la mejor de las amigas y como la mujer incondicional que es, me dijo que tranquilo, que me arriesgara, que ahí veíamos cómo hacíamos en la casa. Ya con la bendición de ella, mi sueño tenía rienda suelta para hacerse realidad”, agrega David.
Un largo camino
El primer paso para realizar esta meta fue presentar las pruebas ICFES. ¿Por qué tan tarde? “Resulta que cuando yo salí del colegio y mi papá me dio el dinero para presentar este examen yo me lo gasté, entonces ya era hora de enmendar los errores”, cuenta David.
Cuando David decidió emprender este sueño trabajaba como vigilante en un conjunto residencial de El Poblado. Pero, para sorpresa suya, el día que presentó el examen compartió aula con una de las dueñas de las viviendas que él custodiaba día tras día. “Cuando ella me vio se asustó y me preguntó que yo que estaba haciendo allá. Mi respuesta fue una sola: yo me quiero superar y para eso voy a estudiar. A ella le gustó mucho mi respuesta”, comenta.
Cautivó tanto a su antigua jefe, que al día siguiente de presentar el examen, el esposo de quien fue su compañera de prueba lo felicitó y se ofreció a pagarle sus estudios. Y, esta promesa no fue en vano. “Ese día comprobé que Dios estaba de mi parte, todo me lo estaba facilitando para que hiciera mi sueño realidad y yo no lo iba a defraudar”, agrega David.
Desde entonces, David tuvo que repartir sus horas entre su familia, su trabajo y su estudio. Una maratón nada fácil, pero David siempre tenía su repuesta lista cuando sentía desfallecer: “¿Y acaso quién dijo que cumplir los sueños era fácil?”.
Así pasaron varios de los días de la vida de David. Primero este luchador logró alcanzar su título de Técnico y posteriormente de Tecnólogo. “Ahí ya era muy grande el avance. El mundo de los sistemas me empezó a cautivar y ahora podía tener un empleo diferente a la celaduría. Ahora con las herramientas que tenía en mis manos tenía la posibilidad de crear”, agrega David.
Enamorado de la docencia
Pero ahí no paraba su idea de superación. Éste hombre seguía empecinado en superarse y esta vez su sueño era ser maestro. Así que una vez más decidió hacer el esfuerzo y entonces empezó su ciclo de profesionalización en docencia en la Fundación Universitaria La Sallista.
“De nuevo no fue fácil. Pero bueno, cada vez que decaía me volvía responder que realizar los sueños no era tarea fácil. Entonces, seguí los fines de semana y en ciclo intensivo el trabajo para cumplir mi meta”, comenta David.
Y, una vez terminó su profesionalización, David empezó a ejercer el conocimiento que con tanto empeño había adquirido. El primer escenario en el que debutó como docente fue el Instituto en el cual éste hombre se había formado como Técnico y Tecnólogo. Allí, siguiendo con los retos que la vida le planteaba a cada instante su tarea fue dictar materias de las que él incluso no tenía idea. Pero… ¿cómo lo logró?
“No es que yo sea irresponsable ni mucho menos. Yo tenía ante mí y ante todos los que creyeron en mí la posibilidad de demostrar que mi sueño y mi esfuerzo habían dado resultados. Entonces, lo que yo hacía era asumir las cátedras y contratar por mi parte un profesor personalizado del tema a dictar. Así, cada clase que yo recibía, complementado con investigación, se convertía en mi tema de la cátedra que dictaba”, agrega David.
Pero ese no fue su mayor logro. Cuando David estaba en la universidad se concientizó de que tal vez una de las materias más claves en el desarrollo de los sistemas eran los algoritmos. Fue por eso que cada uno de los niveles de este tema lo vio una vez por cuenta de la universidad y dos veces por cuenta propia. Así, sin saberlo, se convirtió en uno de los mejores expositores del tema en toda la ciudad y hoy por hoy es consultado por expertos y novatos.
Y llegó a la escuela…
Después de algún tiempo de ejercer la docencia en Instituciones de Educación Superior, David llegó a las Instituciones Educativas a impartir clases en secundaria. “Allí el esfuerzo era más grande. Los jóvenes son muy críticos y cada vez están más ávidos de conocimiento. Por eso mi preparación siguió, esta vez de manera autodidacta”, agrega David.
Y fue así como ingresó a las aulas como docente provisional en la I.E. Alcaldía de Medellín. Pero, como docente este hombre no sólo ha ocupado sus horas escribiendo en los tableros cientos de frases que hagan alusión a la tecnología. No, este hombre se ha dedicado todo el tiempo a capacitar a sus estudiantes en el uso con sentido de la tecnología.
Tal ha sido el esfuerzo y el vínculo que ha tejido con la tecnología y ha sido tan firme su compromiso que inmediatamente llegó Medellín Digital a su institución, ni corto ni perezoso se convirtió en el interlocutor del programa con las directivas y los estudiantes. “Mi tarea no ha sido otra que la de contagiar a todos los que lo rodean de la pasión por la tecnología al servicio de la cotidianidad”, finaliza David.
Pero, el reto de David aún no ha terminado. Su sueño ahora es capacitarse en educación en ambientes virtuales para convertirse en un profesor en línea, formarse en el uso de la tecnología en beneficio de la sociedad aún más, y poder así, a través de la red, transmitir a todos sus alumnos esa pasión con la que un día él fue contagiado y gracias a la que hoy puede decir, con la frente en alto que “pude hacer mi sueño realidad y después de mucho esfuerzo son orgullosamente maestro”, finaliza.
|
|
|
|
|
|
|