Asdrúbal: el tallador de futuros

Más que enseñar, para Asdrúbal Mauricio Gaviria diseñar, imprimir y tallar en la vida de sus estudiantes es la misión que Dios le encomendó en este mundo. Esta es la historia de un docente enamorado de su labor.

Hace ya varios años Asdrúbal Gaviria  llegó a la Institución Educativa Guillermo Vélez Vélez. Allí su función no sería desenvolverse como docente de matemáticas, español, ciencia o religión. Allí su tarea era enseñar a varios jóvenes de la ciudad con problemas cognitivos, el arte que hace algunos años él había aprendido y en el que era todo un maestro: la ebanistería.

No tendría salón sino un taller, no tendría tablero sino trozos de madera, y no habría tizas sino serrucho, cincel y algunos lápices para hacer bocetos. Ese sería el escenario al que se enfrentaría este profesor y en el que desde entonces ha enseñado a sus alumnos este arte de convertir pedazos de árbol en increíbles tallados que se exponen en múltiples ferias de la ciudad.

“No es justo con la vida, con Dios y con los semejantes que quienes no nacieron con las mismas posibilidades de acercarse al conocimiento que todos nosotros se queden sin poder labrar un futuro prometedor.  Por eso me siento feliz acá en la Institución, siento que más que un docente, estoy siendo un bastón en el que todos estos jóvenes están cogiendo impulso para salir a la sociedad y decir ¡Yo también puedo!”, dice Asdrúbal.

Ha sido precisamente ese amor y esa pasión lo que ha impulsado a este ebanista a transmitir en cada una de sus clases todo su conocimiento, toda su paciencia y todo su compromiso. Tanto así que hoy se enorgullece de ver cómo quienes hace unos años apenas tomaban la madera entre sus brazos con miedo, hoy son todos unos diestros en el arte y le sirven de apoyo en sus clases instruyendo a los compañeros que tienen más dificultades.

“Y ese verdaderamente es el mejor pago que uno puede tener en esta profesión. Cuando uno es docente y más de personas como a las que nosotros estamos dirigidos, no hay mejor retribución, no hay regalo más grande que el de saber que la semilla de conocimiento que uno está sembrando, está dando sus frutos y va a ser de utilidad en el futuro para los alumnos y para sus familias”, agrega el profe.

No hay reto imposible…

La madera, los lápices, las reglas, los serruchos, las pulidoras y el aserrín habían sido hasta el año pasado los compañeros infaltables de todas las clases de Ebanistería. Pero, llegó una herramienta en la que pocas veces se había pensado para acompañar el arte de la talla en madera. Llegó el computador.

“A primera vista muchos podrían decir que era un desperdicio tener una máquina como estas en un taller en el que nada se hace con el mundo virtual. Pero, yo sabía que para  mi iba a ser de gran ayuda, y que iba a jalonar muchos otros procesos que por las mismas características de nuestros estudiantes estaban relegados”, cuenta Asdrúbal.

A la I.E. Guillermo Vélez Vélez llegó Medellín Digital. Allí se instaló el Aula Abierta y se dotó la Institución con tres PC Móviles y computador en cada aula. El ánimo de todos los docentes allí era evidente  y Asdrúbal no se quedó atrás.

Venciendo el temor de dañar las máquinas en algún momento, este profesor enamorado de su arte y de su misión llevó los PC móviles al aula e invitó a sus estudiantes a que pulieran sus conocimientos de ebanistería en la red. “¿Cómo se va a perder uno de todo lo que hay en Internet por aprender y por consultar?”, agrega.

Poco a poco, y venciendo las dificultades que presentaba el 80 por ciento de los estudiantes de esta institución, Asdrúbal logró que cada computador se convirtiera en una herramienta más del taller.

“Hoy por hoy, los estudiantes ya están aprendiendo a leer y a escribir porque saben que de otra forma no pueden aprovechar la Internet con todos sus potenciales. Hoy ya vemos que han avanzado en ese proceso. En el taller, por ejemplo, ellos utilizan las máquinas para descargar diseños para tallar en madera, luego los imprimen y hacen sus tallas respectivas. Además,  los más avanzaditos en lectura ya les leen a sus compañeros sobre algunas técnicas y sobre cuidados que hay que tener con el cuerpo y con los materiales. Se ha convertido en un trabajo compartido y fructífero”, cuenta emocionado el profe estrella.

Más allá de su tarea…

Pero su amor y su compromiso no terminan con la jornada escolar. Aunque no figura dentro de su manual de funciones, este profe se ha comprometido con el uso del aula abierta por parte de la comunidad y hoy por hoy es docente de informática de varios grupos de vecinos y padres de familia en las horas contrarias a la jornada.

“Es que pensar en el bienestar del alumno no es sólo pensar en su formación y listo. Es pensar en que debe desenvolverse en un ambiente apto para su desarrollo y, si desde nuestra labor diaria podemos colaborar para que estos ambientes sean mucho mejores ¿por qué no hacerlo?”, explica Asdrúbal.

Su compromiso y entrega desinteresada lo han convertido en un amigo más que un profesor. En su camino por los pasillos del colegio son pocos quienes no se atraviesan sólo para darle un apretón de manos, un abrazo, hacerle una pregunta o simplemente “ponerle conversa”.

Hoy en día Asdrúbal es considerado en su comunidad como un líder incansable, digno de admirar e imitar, a quien, afortunadamente, cada vez más personas le aprenden su arte de tallar en la vida de los jóvenes que cruzan la puerta de entrada de la I.E. Guillermo Vélez Vélez.

 

 

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