Medellín: más de un siglo sobre ruedas
Casi un siglo ha transcurrido desde el día en que el primer auto llegó a Medellín. Es en agosto cuando propios y extraños se dan cita en la ciudad para ver desfilar por sus calles 100 años de historia automotriz.
Carlos Coroliano Amador fue un gran minero y un poderoso comerciante que vivió en Medellín hace por lo menos un siglo. Pero además de ser un gran representante de la alta alcurnia de la ciudad, el señor Amador, sin pretenderlo cambió la historia de los paisas de esta época. Pero… ¿qué fue lo que hizo?
Gracias a su gran fortuna él tuvo la oportunidad de disfrutar de múltiples viajes alrededor del mundo. Pero, no sólo por eso era conocido entre sus coterráneos. Gran parte de su fama la consiguió gracias a su gusto por traer novedosos objetos de cada uno de sus viajes con la única intención de robarse todas las miradas de sus vecinos.
Y fue producto de esta conocida afición que en 1899 este hombre trajo de Francia el primer auto que circuló por las calles de la ciudad cambiando desde entonces la dinámica del transporte de todos sus coterráneos. Este primer vehículo contaba con capacidad para dos pasajeros y gozaba, para entonces, de gran reputación en todo el viejo continente.
Nueve años después llegó a Medellín el segundo automóvil, esta vez procedente de Estados Unidos. A diferencia del primero, que sólo era usado para la exhibición, este fue destinado por sus dueños para alquilarlo a quienes se interesaran en hacer un recorrido sobre ruedas. Poco a poco los ciudadanos empezaron a posicionar el recorrido en auto por la ciudad como uno de sus mayores pasatiempos.
Con el paso de los días la cantidad de autos empezó a crecer. Para el año 1928 eran 132 los carros que se paseaban por las calles de Medellín. Y continuando con la tradición de los dos primeros vehículos que llegaron a la ciudad, varios de los carros que circulaban por las calles paisas se dedicaron al alquiler y al transporte familiar.
96 años después ya no eran pocos los carros que transitan por las vías paisas. Cada vez más empezaron a aparecer autos de diferentes colores, estilos, marcas y funcionalidades transitando por las vías de la capital antioqueña. Al ver tal evolución y embargados por la nostalgia de los primeros automotores, algunos integrantes de los clubes de autos antiguos de la ciudad hicieron realidad el sueño de poner a rodar por las calles los primeros vehículos que se lucieron por las calles empedradas de Medellín.
Así se llevó a cabo el primer desfile de autos clásicos y antiguos por las calles principales. La idea con este acto era recordar aquellos primeros vehículos y disfrutar de sus maravillosos diseños. Pero este primer desfile fue más allá de una simple exhibición de antigüedades. En esta exposición quienes iban a bordo se tomaron muy en serio este evento y decidieron vestirse, maquillarse y actuar como aquellos medellinenses que habitaron la ciudad un siglo atrás.
El desfile desbordó todas las expectativas. Lo que en principio parecía simplemente un evento para los aficionados de la ciudad, se convirtió en un acto que convocó a niños, jóvenes, viejos, mujeres y hombres de todas las esquinas de Medellín que se quedaron sorprendidos con el derroche de creatividad de esta muestra.
Desde entonces, cada año, con motivo de la feria de las flores, se dan cita en Medellín hasta 300 autos clásicos y antiguos para darse a conocer a todos los habitantes de la ciudad. Ahora no sólo los paisas se atiborran en las esquinas para asistir a este evento, sino que visitantes de todo el mundo traen sus vehículos y desfilan mientras que otros foráneos se dedican simplemente a disfrutar desde la acera de esta exposición que lleva más de una década celebrándose en la ciudad.