Tenemos un compromiso: Educar en las disciplinas pensando futuro
“Sin duda las horas que desde la escuela se dedican para formar a los estudiantes en nuevas tecnologías siempre serán pocas. Esa realidad no se modificará fácilmente. La tarea está en poder potenciar esas horas al máximo, aprovechar mejor los recursos y generar todo un derroche de creatividad”, Elena García.
Elena García, directora técnica de la Red Latinoamericana de Portales Educativos RELPE, estuvo dialogando con algunos docentes, directivos, investigadores e integrantes de portales educativos colombianos sobre las nuevas apuestas que se deben hacer en el tema educativo. Según ella, el reto está en volcar la atención hacia los docentes y en pensar que en ellos está, probablemente, la solución a muchos de los problemas educativos del continente en el que habitamos.
Según Elena, para nadie es un secreto que no son muchas las horas que un estudiante latinoamericano puede pasar frente a un computador. En comparación con las horas impartidas de otras cátedras, el área de tecnología ha quedado a lo largo de la historia evidentemente relegada.
A esta realidad se suman factores como que aún no se perciben las TIC como una herramienta transversal a todas las áreas del conocimiento y a que hoy por hoy, se continúa pensando en la educación más como una idea de transmitir un concepto que en la labor de potencializar las destrezas en una disciplina específica.
“Así las cosas, cada vez nuestras sociedades tienen más cerebros atestados de conceptos, muchas veces inútiles, en lugar de tener más personas diestras en actividades específicas y productoras de conocimientos a partir de los aprendizajes básicos”, agrega.
Teniendo clara cuál es la situación de la educación en la región había entonces que formular una tarea. ¿De qué se trataba? Después de comprobar en compañía de todos los asistentes a la charla que evidentemente la culpa de la falta de aplicación de la tecnología a la vida cotidiana no es solamente del estudiante y de la dotación por parte del Estado; se llegó a la conclusión de que antes de evaluar cómo responden los estudiantes a su formación en nuevas tecnologías es necesario hacerse una pregunta: ¿un docente prepararía una buena clase si no está capacitado y animado para usar las herramientas idóneas para dictarla?
En esta pregunta se apoyó Elena García para plantear que es necesario formar al docente en disciplinas y prepararlo para ver en las nuevas tecnologías, más que una carga adicional de trabajo o una pérdida de tiempo – como lo ven algunos-, una gran oportunidad para apoyar sus clases y para hacer más efectivo su proceso de comunicación del conocimiento.
“Tenemos que enfrentar una realidad que es común para nuestros países y es que la docencia no es una profesión apetecida. Hoy por hoy tenemos en las aulas a maestros que están desempañando esa labor como una última opción dentro de sus aspiraciones profesionales. Es decir, tenemos maestros desmotivados, desilusionados de su labor y poco comprometidos con la razón de ser de su día a día. Y es por eso, entre otras cosas, que tenemos jóvenes que no salen preparados para enfrentarse al mundo profesional continuando así con esta cadena.”, comenta García.
¿Cuál es el reto entonces? Según Elena, si queremos ver resultados de la formación que estamos impartiendo es necesario desviar el foco de acción un poco. “Es necesario que entendamos que no le podemos pedir peras a un olmo. Tenemos que dejar de pretender
que un estudiante presente excelentes resultados en su aprendizaje cuando no hemos tenido docentes que hagan una buena labor y que no están comprometidos durante todo el proceso de enseñanza. Es necesario pensar en la posibilidad de empezar a formar mejores maestros, mujeres y hombres preparados para formar a quienes manejarán la historia de hoy en más”, comenta Elena.
Después de llegar a esta conclusión en conjunto con el equipo de asistentes, Elena dejó claro que todos los individuos que se desempeñan en el campo educativo tienen un reto específico: educar en disciplinas más que transmitir conceptos y hacer todo esto pensando en el futuro de esas personas a las que se está formando. “Y eso sólo lo vamos a lograr el día en que la mayoría de los habitantes de este territorio entendamos que uno no es docente por descarte sino por vocación. Sólo ese día, cuando la educación se empiece a impartir con amor y verdadera responsabilidad tal vez s empiecen a ver los frutos en los individuos formados y tal vez el mundo empiece a respirar en cada una de sus esquinas un olor a educación”.