Matemáticas explicadas en inglés: ¿así o más difícil?
“¿Explicar matemáticas en inglés?, ¿así o más difícil?”, eran las expresiones que el profesor Carlos Pino escuchó de sus estudiantes cuando les informó que sus clases de matemáticas iban a basarse en textos escritos en inglés. “Ahora me va un poquito mejor en esas dos materias”, es lo que dice Juan Esteban Correa, estudiante de octavo grado, quien ha recibido lo que va de su curso de matemáticas con el profe Pino.
A pesar de que pareciera ser una idea descabellada, dado que tanto el inglés como las matemáticas son materias que generan dificultad en los jóvenes, este método de aplicación didáctica ha tenido resultados interesantes en la Institución Educativa Normal Superior de Medellín; el mismo profe Pino ha vislumbrado algunos específicos:
• Autonomía social, porque el estudiante comparte con sus compañeros, pero es responsable de su propio proceso, al tener que consultar por sus medios el significado de una palabra
desconocida, por ejemplo.
• Autonomía moral, porque se acerca al concepto de cooperación y colaboración, al trabajar en grupo con sus compañeros, y desarrolla la capacidad de escucha tanto en inglés como en español.
• Autonomía intelectual, porque cada estudiante es independiente en su proceso, y el hecho de tener que preocuparse por el significado de un enunciado le genera concentración, que luego es traducida en el desarrollo de un ejercicio.
Sin embargo, para llevar a cabo este tipo de “aleaciones”, no basta con saber algo de inglés y querer enseñar. Para el profesor Pino fue necesario el apoyo del área de inglés de su colegio para el desarrollo de esta propuesta, además de hacer parte del programa de formación en inglés que la Secretaría de Educación ofrece de la mano de la Universidad de Antioquia. En este curso, el profe Pino tuvo la oportunidad de desarrollar sus capacidades lectoras en la lengua inglesa, con lo que hoy puede traducir los textos que encuentra en inglés para luego aclararles dudas a sus estudiantes.
“El rol del maestro cambia, yo ahora soy sólo un facilitador. (…) Ahora me canso menos, volví a escribir (sobre didáctica) que hace mucho no lo hacía, y no tengo que hablar tanto”, dice el profe Pino, argumentando en qué modo la utilización de este modelo le ha ayudado también a él en su desarrollo personal como docente. 
Aunque, por otro lado, el profe Pino también enuncia los aspectos que, posiblemente, dificultan que esta propuesta pueda ser desarrollada de manera sistemática por sus colegas en el colegio, y por otras instituciones educativas de la ciudad. Uno de esos aspectos es el hecho de que no todos los profesores que enseñan en los colegios tienen un conocimiento suficiente del inglés; esto disminuye enormemente la cantidad de alumnos a quienes pueda llegar esta metodología de trabajo. Otra razón es que al principio suele haber un rechazo generalizado de los estudiantes, los padres y los profesores mismos; pero, como afirma el profe, “con el tiempo se dan cuenta de que valió la pena”.
El estudiante en el centro
El motivo por el cual el estudiante se encarga de su proceso, lo dirige y es además responsable de sus resultados, es la generación de autonomía que esto conlleva. “Ellos mismos (los estudiantes) establecen analogías entre los dos idiomas y desarrollan los ejercicios. (…) Los contenidos se organizan por ‘metas de comprensión’, que son decididas por los estudiantes: ellos ven la propuesta del curso, y eligen el orden en el que quieren verlo”, declara el profesor Carlos Pino.
Además de esto, durante una de sus clases se puede ver claramente que son los estudiantes mismos quienes se interesan por participar en el tema que se esté tratando; tanto a la hora de traducir un enunciado que explique un concepto matemático, como en el momento de salir a desarrollarlo en el tablero, los estudiantes son quienes se acercan al profesor, que “no es dueño del conocimiento, sino que orienta el proceso”, en palabras del profe Pino.
El concepto con el cual el profesor Carlos Pino de la Institución Educativa Normal Superior de Medellín está direccionando la aplicación de su
curso de matemáticas, es conocido como la “pedagogía de la comprensión”; su propósito central es la generación de autonomía y sentido crítico del estudiante. Autonomía porque, como ya fue dicho, el estudiante no es responsable sólo de los resultados que obtenga al final de un período, sino que también decide, de manera democrática, en qué orden y con qué métodos quiere afrontarse a los temas propuestos por el docente. Y el sentido crítico ante los contenidos a los que se enfrentan los estudiantes se desarrolla al tener ellos que permitir en sus mentes el diálogo entre dos idiomas, tener la responsabilidad de proponer nuevos modos al profesor, y finalmente recibir los resultados de sus acciones.
En la actualidad, la comunidad educativa reconoce la labor del profe Pino. Incluso los padres de familia, que antes presentaban algunas quejas frente a lo que significaba este “experimento” con sus hijos, ahora reconocen que los resultados son benéficos para sus hijos, que además de notarse más interesados en el salón de clases durante la clase de matemáticas, han adquirido nuevas destrezas en una segunda lengua.